A una escritora le preguntaron… y bien… ¿qué es el amor?

A una escritora le preguntaron… y bien… ¿qué es el amor?

Sin pensarlo respondió: pase a la siguiente ventanilla.

Parece que este viaje es un constante, pase a la siguiente ventanilla, traiga sus documentos fotocopiados… dos juegos por favor. Ahh… se quiere enamorar, por favor traiga una constancia de su cordura/locura, notariada.

En los pocos años que he estado en este terreno, me he dado cuenta que los trámites para enamorarse son mayores que aquellos solicitados para establecer una empresa. Es considerable el tiempo que me he pasado estudiando las relaciones de mis amigos, las mías (ni que lo diga) y no tengo resultados contundentes.

Al parecer tengo un don para hacer que el chico llame… hacer que se estremezca de emoción y que piense que está plenamente enamorado. Claro, funciona cuando te decides a jugar con esas reglas. He escrito cartas para mis amigas, y sí… tal y como en las películas, el muchacho en cuestión terminó por “enamorarse” de la autora (ahí la amiga falló, no tenía que decir que ella no era la autora).

Recientemente, saber cuándo contestar y cuando ignorar mensajes y llamadas ha beneficiado a otra jugadora ávida… y sí… ella ganó el juego. Soy una especie de Hitch, menos en mi vida. Lo que antes era permisible en mi adolescencia y sí, admito, parte de los últimos años, ya no lo es. He renunciado a jugar el juego[1], a poner obstáculos ridículos  y hacer que el chico revuele de emoción por “aaaah el reto”. La última vez que pasó, no fue mi intención, sinceramente estaba confundida… y esa es la verdad.

Lo que sí he aprendido, es que aquel/aquella que reacciona con el juego, no precisamente tiene los sentimientos para respaldarlo y el resultado es el mismo, con o sin el juego… no obstante: ¿A quién no le gusta la atención?

Cuando me senté a escribir, pensé que iba a escribir algo terriblemente romántico y meloso, algo acerca del primer beso, las sensaciones que se convierten en sonidos y chasquean en mis recuerdos. Pero no… esos momentos por ahora se van a quedar en silencio. Ahora sólo escribiré mi inconformidad con una parte del proceso del cortejo, esa parte tan absurda que resulta en ansiedades y emociones… respuestas psicológicas etéreas. Si me has leído, estarás pensando… WHO THE FCK IS SHE AND WHAT DID SHE DO WITH RANIS?! No worries, es la parte inevitable de crecer y querer un Vestido Nuevo.[2]

Platicaba con Lalo acerca de lo viciado que se ha vuelto nuestra sociedad: corrupción, inseguridad, suciedad. Estos elementos claramente afectan nuestro día a día y nuestra percepción de las relaciones interpersonales. El concepto de confianza salta varias veces a mi atención. Estamos acostumbrados a desconfiar y mucho menos acostumbrados a entregarnos. –A las mujeres ni todo el dinero, ni todo el amor – ¿Qué significa eso? ¿Para qué tienes pareja si no te puedes o quieres entregar?

Cuántas personas no conoces que se alejan de los conceptos “vivir juntos”, “empezar una relación”, “C A S A R S E”?. Depende de cómo a uno le haya ido en la feria y de las ganas de creer que a la siguiente si nos ganamos ese mono en el juego de destreza truqueado. Y si, sale a relucir mi incredulidad de que exista un juego que no esté truqueado. Si estudias media hora los conceptos básicos de ciencia política, te das cuenta que todas las relaciones son relaciones de poder, que todos tenemos un lado del que flaqueamos (de menos). –Uy, no contestó el mensaje, uy, salió con otras personas… Si sabes escribir, ya la hiciste, tu musa se siente extasiad@ por la conjetura de ideas que inspiró… por ese lado, podríamos decir que se enamoraron de la reacción que provocaron.

Resulta ser que cuando uno ama, es vulnerable. Esto puede ser complicado y doloroso para aquella persona que nunca lo ha hecho, o que lo ha hecho y resultó herid@. No hablemos de las personas que se niegan a dejar de lado la posibilidad de algo mejor más adelante. Es prerrogativa de cada persona decidir cuándo, porqué y cómo se enamora. Porque sí, definitivamente creo que hay un proceso de decisión involucrado. Uno decide si deja que la otra persona entre o cuando cierra la puerta.

Ahora mi cuestionamiento a mi única lectora[3] es, ¿qué tanto estamos dispuestos a jugar el juego para corroborar si efectivamente hay sentimientos que lo respalden? Y ¿Es posible una vida sin estos juegos? ¿Resultaría menos divertido y emocionante si los descartamos?

Las últimas tres veces vez que me encontré en la disyuntiva, ¿juego o no? opté por no jugar… las cosas no salieron mal. Al contrario, fue natural el principio y desenlace.

Sin embargo, la invitación al juego es una constante… ¿Será que estamos rodeadas de ludópatas?

 


 

[1] Entiéndase por juego el proceso psicológico –push/pull- y no el proceso de cortejo natural que se da entre dos personas que tienen un interés mutuo.

[2] Un Vestido Nuevo para las que han estado en relaciones largas y acabadas es la idea de invertir tu tiempo y esfuerzo en conocer a personas nuevas, relaciones nuevas y no invertir tiempo y esfuerzo en un vestido viejo que no quiere ser rescatado.

[3] HOLA KARINA!!!

This entry was posted in Amor, Arte del Cortejo, Avena, Discusiones mentales, Explicaciones, Random Rants. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s