Muñequita triste

 

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Una mujer en su habitación, con las persianas cerradas, obscuro, pisos de madera tibias, y ella en una silla de madera, endeble que hace ruidos cuando cambia sus piernas de posición. Mira sus manos, ya un poco viejas, pero es una mujer joven, sus ojos se apagan un poco y recorre su vestido con sus yemas… coge su vestido en un puño… y cierra los ojos y deja caer de lado su cabeza y respira hondo, exhala y suelta sus manos… suelta todo, se desarruga su vestido y sus manos están sin vida

Pausa…

Se cayeron sus hilos, estaba bordando… varios hilos, rojo, azul, amarillo, morado, verde y cobraron vida… empezaron a volar y viajar por el piso, se comenzaron a enredar alrededor de sus piernas y las piernas de la silla, suavemente y ella se quedó inmóvil… sabía que no se iba a mover, sabía que no quería hacer nada para evitar lo siguiente… cobraría vida lo inanimado y ella lo permitiría… abrió los ojos y buscó alguna señal de vida, buscó en las esquinas y en el librero, sus ojos recorrieron toda la habitación

Pausa…

La muñeca de porcelana abrió los ojos también… y miró a la mujer… abre y cierra los ojos, parpadea con un poco más de intensidad y se empieza a mover y salta hacía el piso… se para… está en el centro de la habitación, un poco consternada, un poco entusiasmada

Se quebraron 3 dedos de su mano izquierda cuando cayó… mira a su alrededor, ni se inmuta por sus dedos, busca sus piernas… ahí están… los mueve, los mueve y camina, se aproxima hacía la silla… como una bailarina aletargada y vacía.

Las redes se hacían más y más intricadas, más y más gruesas, y la mujer sólo esperaba… la muñeca de porcelana, con tres dedos de la mano izquierda rotas, se acerca… con cautela y preocupación…

La muñeca abre sus ojos, pero no puede abrir su boca, la mujer siente sus pasitos, poco a poco… se aferra del vestido de la mujer, usando sus manitas se jala hasta su regazo… mira a la mujer, que ya no tiene movilidad de sus piernas ni sus brazos…

PAUSA

Se sujeta de la red que se había formado, red de colores, jala un hilo, jala otro y hacen complicidad para que pueda seguir subiendo. Recorre sus senos, salta en ellos, se sienta en ellos, toca teclas imaginarias en su cuello, abriendo y cerrando los ojos… se para en su hombro, toca su cara… nunca había tocado una cara humana, lo compara con su cara de porcelana fría y dura… la mira, ahora sin parpadear. Vaya, es una injusticia, su cara tan bella, suave, frágil… y la de la muñeca dura y fría, pero bella a la vista, sin duda.

PAUSA

La muñeca la mira intensamente y estruja la piel de la mujer entre sus 7 dedos, la rasguña y quiere jalar la piel para colocársela, pega su mejilla de porcelana a la mejilla de la mujer… pero la piel es resistente y no se adhiere a la porcelana de la muñeca… la mujer sólo cierra los ojos como si disfrutara de las caricias de esa muñeca celosa…

La muñeca trepa por sus cabellos que olían a lavanda y se bajó hacía el otro lado… se acercó a su boca, tocó sus labios vírgenes, recorrió su nariz y el contorno de sus ojos, maravillada de la construcción callada, con semblante de paz…

Flotando frente a ella, mira sus ojos, la mujer apenas reacciona, pero hace contacto visual con la muñeca de porcelana. La muñeca abre y cierra los ojos, hace una pirueta, como para animar a la mujer atada a la silla… sólo estaba descubierta del cuello hacía arriba, el resto de su cuerpo estaba resguardado por las redes de hilos de colores.

La muñeca extendió sus brazos, primero un brazo arriba y el otro estirado hacía el lado, y luego alternó la posición. Un ente majestuoso ante los ojos de la mujer, sus ojos absorbían la belleza de la muñeca y dejó caer su quijada en asombro.

PAUSA

La muñeca hizo media pirueta, se frenó, volteó su cabeza, la miró fijamente, se acostó en el aire con su cabeza hacía la boca de la mujer, y se metió con todas sus fuerzas hasta que la mujer quedó sola en la habitación obscura.

Cerró los ojos, inhaló, exhaló, miró hacía el techo y sonrió con una dulzura que sólo puedes ver en los niños cuando piensan que nadie los está mirando. Esperó unos minutos porque sentía el movimiento de la muñeca dentro de ella, pero no le dolía, sólo sentía los pasos de baile, la frenética danza de la muñeca de porcelana que se recubría de los tejidos que pudiera desgarrar. Sintió cómo subió por sus costillas, como sus dedos se insertaban entre cada espacio, jalaban y su vestido hacía más complicada la subida, pataleaba de desesperación,  y la mujer sentía cómo abría y cerraba los ojos… hasta que sintió que tocó su corazón, titilaban sus 7 dedos, recorrían el tejido, admiraba el bombeo, todo se quedó callado un momento…

PAUSA

sólo se escuchó el desplome de la muñeca dentro de la mujer, aferrada a su corazón. Y cómo si la casa hubiera sido cimbrada por un trueno, retumbaron sus paredes y se abrieron las persianas y las puertas, la casa cobró por unos segundos vida, inhalaba y exhalaba, abría sus ventas y sus puertas, las persianas salían a jugar con el viento, los vasos y copas de vidrio reventaron y la casa implosionó.

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