Cartas con C.F.

45 de diciembre de 2040

Querido,
Espero que cuando esta carta te llegue, yo siga con vida. No quisiera preocuparte, pero bien, los dos conocíamos los riesgos de irme a pelear una guerra galáctica.
Los Urtunagos son un pueblo bélico; gustan mucho de comerse las narices de sus presas; claro, no antes de tronar sus piernas.
Muchos de mis compañeros ya fueron dados por perdidos.
Estamos peleando con los venusianos, hacemos un equipo muy bueno, aunque tengo la sospecha de que en su táctica de guerra nosostros somos la carne de cañón. A pesar de esta posibilidad, siento mucha dignidad por mi muerte inminente.
Digo que es inminente porque aunque escapé (sin nariz) de los cubos de concentración de los Urtunagos, los venusianos no tardan en mandarme a las filas.
Me da mucho gusto…ahora que entiendo mejor la mecánica de guerra estelar… que te hayas dado a la fuga, autoexiliado, para no ser forzado por la leva en la Tierra.
Recuerdo la última vez que estuvimos juntos, tu y yo, discutiendo por nuestra diferencia de ideas; yo gritando por la libertad y tu debrayando por la vida.
Amor mío ¿Son nuestros ideales que nos separan? o ¿Fue nuestra testarudez?
Total, es el destino que nos creamos y al que nos tenemos que atener.
Creo que es pertinente que te diga que te dejé la luna en el refrigerador; me anticipé a esta situación y pienso que debes seguir con nuestros planes, especialmente porque sé que lo harías bien.
Los venusianos tienen un dicho: Corre a la ventana, pero no la atravieses si hay vacío del otro lado.
¡Ay, esos venusianos, siempre tan pícaros!
He estado sin nariz tres días, me pregunto si reconocerías mi cara. ¿Me cantarías cielito lindo o te comprarías un cubre ojos?
¡Qué bueno que no me ves así! Prefiero que te acuerdes de mi como tu princesa, nariz y todo.
Te amo corazoncito, te amo aunque ya no tenga nariz, aunque haya perdido la discusión.
Espero que nuestras vidas se intersecten de nuevo.
Ay amor, si no fuera una analfabeta funcional, hubiera sabido maniobrar la nave que me trajo aquí, la hubiera virado de regreso a tus brazos.
Ahora que lo pienso, debí haber pedido instrucciones.
Bueno, uno tiene que vivir y aprender, o en mi caso… vivir y morir… otro dicho de esos pícaros venusianos.
Ahora que lo pienso… quizás soy prisionera de los venusianos y no me había dado cuenta. Es curioso, estamos ganando la guerra, una guerra para salvaguardar la vida, y los humanos en la tierra no tienen idea de lo que está pasando ni perfilan en el plan de salvación… no será en vano; alerta a los humanos amor mío. Prepárense, porque los venusianos los tienen en la mira. Prepárense porque los venusianos tienen formas seductoras que te quitan el tapete sin que te des cuenta y PUM PAM PUM! estás bajo su poder.
Te amo, cuídate, vive largo y próspero……..
Sé feliz y arma la contra ocupación…
Besos y abrazos

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